No hay crisis, traición ni pendejada sin consecuencias.
Florestán
No hay crisis, traición ni pendejada sin consecuencias.
Florestán
Manuel T., campesino pobre, propietario de 250 hectáreas de terreno inaccesible en los escarpados linderos del sur del país, decidió volverse criador de venados y defensor ecológico de su hábitat, luego de ser soldado raso en el Ejército y haberse buscado una vida mejor en la ciudad.
El decomiso en Sinaloa de una tonelada 100 kilos con 20 millones de pastillas de fentanilo —el mayor en la historia— desmiente una vez más al mitómano López Obrador, quien juraba y perjuraba que en México no se producía esa droga.
Una campana no lo es hasta que repica, tañe o dobla.
Florestán
Llegué a las 10 de la mañana de anteayer, lunes, al aeropuerto de Guadalajara para tomar el vuelo 223 de Aeroméxico, el de las 11:15, rumbo a la Ciudad de México.
El juez segundo de distrito de Colima, Javier García Contreras, ha sido el primero en denunciar ante la Fiscalía General de la República a los integrantes del Consejo General del Instituto Nacional Electoral que siguen sin acatar las suspensiones provisionales que ordenan frenar la elección popular de jueces, magistrados y ministros.
Eso de la paciencia es fácil: solo saber esperar.
Florestán
He leído una comunicación oficial del Instituto Nacional de Cardiología que debería alertar a los mexicanos sobre lo que está sucediendo en uno de los gigantes de la medicina pública mexicana. Quizá, por jerarquía, en todo el sector salud. Si eso pasa en una de las joyas de la corona, qué no sucederá en el reino.
La jubilación del ministro Luis María Aguilar precipita la agonía del Poder Judicial, cuyos despojos serán engullidos por el Ejecutivo y sus lacayunas mayorías legislativas.
Al despedirse, con su habitual tono suave, dejó un mensaje desolador: